Terapia de Pareja

Una pareja se constituye cuando dos personas se encuentran y deciden emprender un proyecto de vida en común. Durante ese viaje que comparten juntos, viven diferentes etapas como la del enamoramiento, el amor maduro, la convivencia o la paternidad. Es habitual que en el transcurso de estas etapas tengan lugar crisis en la relación de pareja, de las que en ocasiones la pareja sale  reforzada gracias a sus recursos, o de las que en otras ocasiones quedan estancados. Cuando la pareja no cuenta con las herramientas personales necesarias  para superar sus crisis, es beneficioso que se dedique un tiempo a profundizar en las causas de este bloqueo relacional. En la terapia de pareja, se fomenta que cada miembro de la pareja tome conciencia de los conflictos que están en juego para que, a través de una serie de técnicas terapéuticas, puedan ir restableciendo unas bases sanas de relación.

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Problemas en la Pareja

Conflictos

En ocasiones se instaura una lucha de poder entre los dos miembros de la pareja, en la que cada uno se enzarza en discusiones con el otro, por tener la razón, como si esto implicara un objetivo vital primordial. Cada miembro de la pareja procede de una familia de origen con un funcionamiento único, en el que se han aprendido una serie de creencias, valores y actitudes. La pertenencia al grupo familiar otorga a la persona un sentido de identidad (quién es en el mundo). Cuando dos personas se juntan y deciden formar su propio sistema familiar, aparecen inevitablemente discrepencias porque cada uno es distinto, “cada uno es de su padre y de su madre”. El problema aparece cuando los miembros de la pareja se resisten a construir un sistema conjunto, en el que haya nuevas normas y modos de funcionar. Entran en discusiones en las que cada uno intenta imponer al otro su forma de pensar y actuar, sin llegar a acuerdos. Para lograr una convivencia sana y enriquecedora será conveniente que cada miembro de la pareja aprenda a filtrar aquello que ya no le sirve, que ha quedado obsoleto, a la vez que es capaz de ceder ante aspectos que su pareja considera importantes.

Crisis

  • Transiciones familiares:

    Cada cambio que  experimentamos en nuestro ciclo vital, implica que reajustemos aspectos de nosotros mismos para poder adaptarnos adecuadamente a la nueva situación. Por ejemplo, el cambio de ser padres solteros a tener hijos conlleva que reorganicemos nuestras rutinas, prioridades, hábitos, etc. Es habitual que en esta transición, aparezcan dificultades en algún miembro de la pareja, que por diversos motivos no puede hacer frente a las demandas del nuevo contexto.

  • Infidelidades:

    En la terapia de pareja tendremos en cuenta variables como nivel de conocimiento  respecto a la infidelidad, estrategias de afrontamiento en la pareja;  o sentimientos predominantes en cada miembro de la pareja.

    En función de los valores y creencias de la pareja habrá mas o menos dificultades para afrontar la infidelidad. Por ejemplo: el miembro de la pareja que se siente traicionado, no se permite por su código moral perdonar la infidelidad, pero sigue amando a su pareja y esa dicotomía le genera un conflicto que no sabe gestionar; la persona tiene claro que no va perdonar la infidelidad, pero el miedo y desconfianza que siente no le permiten seguir adelante con su vida, bloqueándole en sus demás relaciones;  el miembro de la pareja que ha cometido la infidelidad se siente sobrepasado por sus sentimientos de culpa; etc.

    En cualquiera de estos casos será necesario que cada miembro de la pareja se dedique tiempo a sí mismo, para tomar consciencia de sus sentimientos predominantes y hacerse cargo de sus deseos y necesidades, aunque ello conlleve tomar decisiones que puedan resultar difíciles.

  • Muerte de un miembro de la familia

    Cuando alguien de la familia muere, se produce un proceso de duelo que cada uno afronta de forma distinta: algunas personas lloran delante de los demás y se dejan apoyar, otras llevan el dolor en silencio, otras se ven domindadas por la rabia y llevan a cabo conductas que hasta entonces no eran habituales en ellas, etc.

    En este contexto es normal que haya ámbitos de la vida de la persona, como la familia o la pareja que se vean afectados, generándose probemas de relación. En estos casos podría ser beneficioso una terapia de acompañamiento en el duelo, para que el duelo no se patologice y se pueda superar adecuadamente la pérdida del ser querido.

Disfunciones sexuales:

Las disfunciones sexuales en la pareja se producen cuando aparece un problema en la respuesta sexual en alguno de los miembros de la pareja de forma reiterada (superior a tres meses). En numerosas ocasiones no tienen una causa biológica identificada, sino que la disfunción es desencadenada por variables psicológicas como la ansiedad, conflictos no resueltos, trauma, depresión, etc.

Las disfunciones sexuales están relacionadas con la inhibición del deseo,  con las dificultades en la excitación y con la capacidad para sentir el orgasmo (deseo sexual hipoactivo, eyaculación precoz, anorgasmia, disfunción erectil, vaginismo, etc.)

Los problemas sexuales pueden afectar a la autoestima de los miembros de la pareja, así como  al desarrollo de su intimidad. Es por ello muy importante que la pareja supere los tabús sociales y culturales que rodean a la sexualidad, para dejarse ayudar por un profesional que pueda esclarecer las bases del problema y,  conjuntamente con la pareja, buscar soluciones que les permitan volver a vivir satisfactoriamente su sexualidad.

Separación o Divorcio

La separación o divorcio supone importantes cambios en el sistema familiar, sobre todo si la pareja ha tenido hijos en común. Una separación o divorcio implica un duelo, tanto para el que decide terminar con la relación como para el que se siente abandonado. Ambos miembros de la pareja han compartido numerosas experiencias (tanto positivas como negativas) y tienen que comenzar una nueva etapa,  en la que la que el otro ya no estará presente. Esto implica reorganizarse en las diferentes facetas de la vida: hogar, paternidad, amistades, situación laboral, ocio, etc.

En el caso de que haya niños en la familia, será importante atender sus necesidades y ser cuidadosos, evitando instrumentalizarlos para hacer daño al otro miembro de la pareja. Será fundamental proporcionarles un ambiente seguro y afectivo, en el que ambos progenitores puedan separar sus conflictos como pareja de sus responsabilidades como padres.

Tratamiento

En un primer lugar, evaluaremos las dificultades que están en la base el sufrimiento de la pareja. Uno de los objetivos principales de la intervención será  fomentar una adecuada comunicación, buscando que ambas partes de la díada se escuchen y tengan en cuenta los sentimientos y percepciones del otro, sin menospreciarlos o invalidarlos. Si la pareja esta comprometida con la relación y desean continuarla, será necesario que cada miembro de la pareja aprenda a ceder, a la vez que a expresar sus necesidades. Es decir, se buscará un equilibrio entre dar y recibir.

Iremos desarrollando soluciones a los problemas concretos que generan conflictos en la pareja, como pueden ser,  poner límites con la familia de origen;  apoyar al otro miembro de la pareja cuando pone normas a los hijos; dedicar tiempo de calidad afectiva a la pareja; modificar hábitos sexuales disfuncionales; etc.

En ocasiones, uno o ambos miembros de la pareja se dan cuenta de que no les vale la pena esforzarse por continuar con la relación. Puede que durante el noviazgo/matrimonio se hayan sobrepasado límites, que se haya devanecido la ilusión que les unió durante tanto tiempo o que haya heridas imperdonables. En estos casos, la terapia sirve para tomar consciencia de que la lucha por continuar con la pareja quizás no tenga sentido y que una separación puede ser lo más saludable en ese momento.

Psicóloga en Madrid

Soy licenciada en Psicología, con Máster en Psicología de la Salud y Práctica Clínica, por la Universidad Pontificia Comillas.

En mi experiencia como psicóloga he trabajado en centro público de atención a familias en Alemania, así como en consultas privadas en Madrid, atendiendo a adultos, niños y adolescentes.

Mi especialización clínica es en Terapia Gestalt, aunque en ocasiones integro técnicas de otras corrientes psicológicas, como la Terapia Sistémica Familiar si considero que el paciente puede beneficiarse de ello.

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