Los desordenes alimenticios constituyen un problema de gran magnitud en nuestra sociedad, siendo las mujeres la población más vulnerable a sufrir un trastorno de alimentación. Dentro de los trastornos de alimentación distinguimos dos grandes grupos: La Anorexia Nerviosa y la Bulimia Nerviosa. En las mujeres encontramos una prevalencia de la Anorexia Nerviosa del 0.3% – 3.7% mientras que en la Bulimia Nerviosa la prevalencia es del 1% – 4%.

A diferencia de lo que muchas personas piensan, este tipo de trastornos no tienen una única causa como desencadenante, sino que suelen ser una conjunción de factores los que lleven a la persona a desarrollar un trastorno de alimentación.

Factores socioculturales

Los valores predominantes de nuestra sociedad basados en la competitividad y el individualismo, promovidos en gran parte por los medios de comunicación, fomentan una imagen muy exigente de cómo debemos ser, y en concreto de cómo deben ser las mujeres. Para tener una vida plena y feliz, la mujer moderna tiene que ser guapa, ir siempre maquillada, tener una figura delgada y esbelta, ser un tiburón en su ámbito laboral, pero a la vez un pez dorado, elegante y delicado en sus relaciones sociales.

Esta influencia cultural tiene un especial calado en la adolescencia, ya que es una etapa evolutiva en la que la persona está todavía formando su identidad y por tanto no tiene tan claro cuáles son sus valores y prioridades. Este tipo de mensajes las lleva a enfocar sus objetivos hacia la consecución de un imposible: la perfección

Factores relacionales

Cuando se tienen conflictos intensos o continuados con personas cercanas, se generan heridas emocionales, que si no se cuidan adecuadamente, pueden infectarse y derivar en un trastorno. Las formas de cuidar estas heridas son muy variadas y dependen de las necesidades concretas de cada uno (sentirse escuchada, sentirse apoyada por otros, sentirse aceptada incondicionalmente, etc.).

Las personas con un trastorno de alimentación experimentan cierto alivio a sus problemas emocionales a través del control de la ingesta y de su aspecto físico. Este alivio no es efectivo ni sano, pero la adolescente sólo encontró esta vía para sentirse mejor, aunque a la larga se convirtiera en una trampa, de la que le es muy difícil salir.

El control del peso le otorga cierta sensación de seguridad, que no siente en los ámbitos conflictivos de su vida, donde los acontecimientos no dependen unicamente de ella y por lo tanto no puede controlar lo que ocurre. La seguridad que le da el control de las calorías es ficticia, ya que los problemas que realmente la generan sufrimiento son de tipo relacional y por ello más complejos de solucionar.

Factores personales

Ahondando en la historia clínica de las pacientes con un trastorno de alimentación, observamos que muchas de ellas han aprendido a lo largo de su vida ciertas actitudes y estrategias de afrontamiento que en su día les sirvieron pero que más adelante se volvieron disfuncionales. Es habitual que las pacientes muestren:

  • Un alto sentido de la responsabilidad, creyendo que son ellas las que tienen que solucionarlo todo y en consecuencia sintiendo una gran culpa cuando cometen un error.
  • Rigidez en su pensamiento en términos absolutistas de todo o nada, obviando la gama de posibilidades que existe entre los extremos.
  • Dificultades en la regulación emocional, siendo habitual que les cueste identificar y expresar emociones (se tragan todas sus necesidades), de tal forma que sólo expresan cuando ya no pueden más y están a punto de explotar.
  • Intolerancia a la incertidumbre, ya que todo lo que implique duda escapa a su control y perder el control les resulta muy amenazante.

Sólo teniendo en cuenta las numerosas variables que llevan a la persona a desarrollar un trastorno de alimentación, podremos entender a la paciente en su totalidad, viendo quién es ella, qué le ha pasado en su vida, qué le ha llevado a desarrollar un trastorno y qué es lo que necesita para volver a sentirse llena, en el amplio sentido de la palabra, sin que por ello se sienta culpable.

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